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ala de los videos |
En las últimas décadas, el arte ha sufrido innovaciones vertiginosas. La incorporación de nuevos elementos, la usurpación del cuadro tradicional por parte del video, del ordenador y de las imágenes realizadas a través de diferentes medios, han provocado una revolución tan importante como la que supuso la del ojo fotográfico en la decisión de los pintores de cercenar o no una escena, y de abandonar la representación de un realidad que ya no era necesario copiar académicamente.
Los 3TT han realizado una serie de vídeos sobre la obra de uno de sus componentes, Jose Rosales. La Colección de miradas es una certeza íntima de entendimiento.
En las Visiones del milenio, la mirada trecentista hace que recordemos a Paolo Ucello antes que a Piero della Francesca, aunque este es convocado por los misteriosos personajes que aparecen para incitar al espectador a continuar tras la pesquisa que plantea en la enigmática Flagelación. Las figuras llegan a una ambigüedad considerable. Algunas participan de los misteriosos personajes citados, mientras otros adquieren unos rasgos alargados y gráficamente expresivos que parecen heredar las líneas angulosas de Kirchner o de Otto Müller.
La violencia y la iconoclastia campan por estos páramos sin que por ello sean explícitos en la obra pintada. Pero en el vídeo, entre la boca abierta y los dientes cruelmente apretados, adivinamos una historia cuyo final desconocemos.
En las Esterillas, los ojos adquieren un tamaño desmesurado. Como los ojos pintados en las tumbas por los desconocidos artistas egipcios, o como los ojos sorprendentes de la mujer que encontró Evans en Knossos, estos ojos no dejan tregua al espectador.
Estos mismos ojos se transforman en peces en los Demonios de mar. El gran azul es el abismo al que nos sentimos irremediablemente atraidos. Los peces invaden el espacio y los cabellos y los dedos son transformados en algas, en ramificaciones de coral o en extraños abanicos vegetales.
En la República bananera, el autorretrato del pintor marca el inicio. Las cabezas se suceden. La mujer, sólo su visión fragmentaria, se cubre con deleite. Los ejecutivos agreden el aire.
Los Paisajes quemados son paisajes de la tierra que se transforman en paisajes del cuerpo.
Por las Puertas y Ventanas surgen seres fantasmales, extraidos del mundo de las pesadillas más que de los sueños.
La luna creciente y los esqueletos calcinados de inexistentes peces cuestionan la aparente homogeneidad de las imágenes precursoras. Las instalaciones, trasladadas en su maquetación previa, participan de un mundo abisal al que somos introducidos por la imagen y el sonido de los videos.
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