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El
25 de febrero de 1998, Diego León, entonces portavoz de la oposición
municipal por Coalición Canarias en el Ayuntamiento de Las Palmas
de Gran Canaria y asesor jurídico de dos sociedades anónimas
laborales en proceso de gestación, manifestaba para Papeles
de Economía Social percibir el autoempleo como un signo de “libertad
en sentido amplio, ya que al haber mayor motivación hay un aumento
de la productividad”. Hoy, como director del Icfem, León no
sólo no contradice aquellas declaraciones efectuadas en el contexto
de una experiencia concreta, en la que trabajadores de un grupo
empresarial del sector del automóvil en quiebra asumían el reto
de crear un proyecto societario de futuro, sino que, además,
continúa apostando decididamente por el reforzamiento de las
empresas de economía participativa como fórmulas viables para
el desarrollo de Canarias.
ESTÁ satisfecho el director del Instituto
Cana-rio de Forma-ción y Empleo (Icfem) con el papel
que ha venido realizando este instituto desde su fundación
para propiciar la economía social (ES) en Canarias?
Sí. Satisfecho, desde luego, porque se han destinado
importantes recursos para esta función, pero no es precisamente
la situación actual un indicador como para dormirse en
los laureles. De hecho, el programa para economía social
del Instituto es la estrella del próximo
año, ya que el presupuesto que se destina a la ES contiene
un incremento del 50 por ciento en lo que son los créditos
destinados a estas fórmulas societarias y se dispondrán
de 700 millones de pesetas destinados al programa de la incorporación
de socios, al de inversiones en capital fijo, al de difusión
de la economía social y, por último, al de asistencia
técnica a estas empresas. Es por ello que consideramos
que en Canarias llegó la hora de los nuevos emprendedores
y, dentro de este campo, todos aquellos que utilicen fórmulas
de economía social tienen mucho que decir.
Dentro de estos programas, ¿tiene previsto el Icfem
alguno para diagnosticar la situación actual de la ES
en Canarias? ¿Qué medidas inmediatas se van tomar
al respecto?
Dentro de los de fomento y apoyo, está el de evaluar
lo hecho hasta ahora y, por lo tanto, diagnosticar las deficiencias
de la gestión de lo precedente y sobre todo trataremos
de acertar en cuáles son los estímulos. Fundamentalmente,
y como elemento novedoso, entendemos que se debe orientar el
campo u objeto de las nuevas empresas que se creen hacia los
nuevos “yacimientos de empleo”, que los constituyen los servicios
culturales y de ocio, como los nuevos fenómenos turísticos;
la valorización del patrimonio cultural y deportivo; los servicios
relativos al medio ambiente; la gestión de residuos, del agua;
el control de la contaminación; la atención a los mayores y
a los niños; los servicios sociales a domicilio; los de mejora
del marco de la vida, energías renovables, viviendas, atención
a los jóvenes, etcétera. En definitiva, es un campo diáfano
y donde las empresas de ES tienen un perfecto encaje.
En los últimos años, el Icfem ha venido promoviendo
un mayor conocimiento de las empresas de economía social, contratando
para ello distintos espacios y tiempos en la Prensa y en la
radio locales. ¿Qué valoración le merece dicha iniciativa destinadas
a acercar esta realidad al gran público?
Han tenido una función pedagógica, por un lado, y de difusión
por otra, al dar a conocer estas estructuras societarias y los
mecanismos que la Administración estamos articulando para propiciar
que se consoliden, se conviertan en proyectos viables y, en
definitiva, sean un instrumento para que se consiga un hueco
en el actual mercado de trabajo.
En el umbral del siglo XXI, varios son aún
los retos a los que se enfrenta el sector en Canarias: reducido
tamaño de las empresas, bajo nivel de cualificación profesional
de sus recursos humanos, débil imagen institucional, etc. Desde
esta perspectiva, ¿cuál es el peso que debería dársele a un
sector como éste, capaz de crear empleo con valor?
Insisto en que es la hora de los nuevos emprendedores, y que
dentro de este campo, las empresas de economía social deben
jugar un papel fundamental. Por desgracia, todavía es muy bajo
con respecto a cómo se desarrollan en otras comunidades autónomas
y otros países europeos, pero está claro que con los niveles
de crecimiento de nuestra economía y las nuevas necesidades
que surgen entre nuestra población, si acertamos y estimulamos
suficientemente a nuestros jóvenes, aquí se van a abrir nuevos
campos y en los próximos años veremos un aumento del peso específico
de nuevos emprendedores que, bajo las fórmulas de la economía
social, prestarán servicios solventes y de esta manera se consolidarán
empresas bien gestionadas y competitivas, sin lugar a dudas.
Aproximándose ya el conjunto de cambios a los que están abocadas
las empresas participativas en los próximos años, ¿cuáles son
las nuevas formas de cooperación que deben caracterizar las
relaciones con el Icfem? La función del Icfem es crear marcos
propicios y de estímulos para que estas formas societarias encuentren
un lugar para su desarrollo. Claro está que no todo lo puede
hacer la Administración. El deber nuestro es crear un mecanismo
de subvención que permita afrontar tanto el reto de la creación
de nuevas empresas como de remodelación y adecuación de las
ya existentes. Sin embargo, el buen uso, la buena orientación
y el esfuerzo creativo corresponden al que se beneficia de las
ayudas. Desde el Icfem, además, pretendemos establecer mecanismos
de colaboración con las Cajas de Ahorro para que faciliten líneas
crediticias a un interés preferente, lo que sin duda sería un
nuevo estímulo que impulsaría la creación de iniciativas en
el terreno de la economía social. A su vez, pretendemos firmar
en próximas fechas un convenio con ASESCAN, que será un protocolo
de colaboración y diálogo permanentes para seguir acertando
en el diseño de la política a aplicar en el espacio de la economía
social. Pero se debe tener muy en cuenta que estos esfuerzos
caerían en saco roto si no son bien orientados hacia esos “yacimientos
de empleo” con futuro y si no se gestionan de una manera correcta.
Es la única manera de evitar la alta “mortalidad infantil” de
estas empresas. A veces se orientan a sectores donde la competitividad
las estrangula, sin tener en cuenta que en otros campos, descritos
al principio -servicios, medio ambiente, energías alternativas,
etc.-, estas fórmulas participativas consiguen un volumen de
éxito superior a las tradicionales, porque resuelven de un modo
satisafactorio las demandas aún atípicas que genera nuestra
sociedad -mercados atípicos o novedosos- y disponen de una estructura
más flexible para resolver estas necesidades.
Por segundo año consecutivo, “Papeles de Economía Social”
se difunde a través de un medio de prensa local de la provincia
de Las Palmas. ¿Qué valoración le merece este esfuerzo que,
asimismo, está siendo cofinanciado por el Icfem?
Es una gran idea, puesto que está orientada a informar
a todos aquellos que están inmersos en el mundo de la economía
social, a las empresas y, sobre todo, es un referente para estimular
a este tipo de entidades, que es uno de los objetivos del Icfem.
Es un instrumento valioso y novedoso que permitirá dar a conocer
aspectos fundamentales de la economía social en Canarias y orientar
hacia dónde conducir el trabajo común, la formación y las nuevas
tecnologías. En definitiva, servirá para difundir nuevas fórmulas
para el empleo y para convertirse en una salida para muchísima
gente joven y no tan joven
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El Panel
Legislación sobre Cooperativas y Sociedades Laborales
Como viene siendo habitual, la editorial Cívitas ha recogido,
en un sólo volu-men, correspon-diente a su colec-ción
Biblioteca de Legislación, las normas reguladoras de las
principales formas societarias de economía social. La
7ª y última edición, de 1999, incluye la nueva Ley de
Cooperativas 27/1999, de 16 de julio, las disposiciones
relativas a cooperativas de crédito, de seguros y régimen
fiscal y una relación de las principales normas dictadas
por las Comunidades Autónomas en esta materia. Asimismo,
recoge la Ley 4/1997, de 4 de marzo, de Sociedades Laborales,
y el Real Decreto 2114/1998, de 2 de octubre, sobre registro
administrativo de dichas sociedades. Cívitas Biblioteca
de Legislación Legislación sobre Cooperativas y Sociedades
Anónimas Laborales Séptima edición, 1999
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Asi somos
El factor humano
El aumento brutal de la competitividad y la globalización
de los mercados precisa, cada vez más, de la apuesta por
políticas destinadas a optimizar la cualificación de los
directivos de empresas de economía participativa. El valor
añadido que pueda aportar el Icfem a este empeño debería,
necesariamente, sustentarse en estrategias basadas en
la persona y alejadas de meras subvenciones salvadoras.
Así, formación en gestión por competencias, atención al
cliente y desarrollo directivo son claves en cualquier
iniciativa al respecto. Frente a las incertidumbres que
nos depara el nuevo contexto, ahora más que nunca, el
factor humano no sólo es la base en el funcionamiento
de las empresas de economía social, también es un imperativo
en la identificación de oportunidades de negocio y en
la competitividad.
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