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"Claudio
Quintana, además de asesor fiscal y vocal de ASESCAN, es el
representante de un grupo empresarial canario formado, entre
otras, por las firmas Cooperativa de Profesionales en Gestión
Empresarial, Consultora Canaria de Comercio Electrónico, YSYS
Integrated Sistems and Services Consulting. Tenerife en la Economía
Social acerca a los lectores sus experiencias en el campo de
las formulaciones societarias de titularidad cooperativa y sus
opiniones sobre algunas claves del desarrollo y las posibilidades
que la Economía Social tiene en Canarias."
En
la actualidad, dirige un grupo de empresas de Economía Social
(ES) caracterizadas por su diversificación, su alta tecnificación
y la puesta en práctica de actividades innovadoras. ¿Se trata
de un grupo propiamente corporativo o de una mera agrupación
de empresas?
De
momento es sólo una mera agrupación de empresas. El porqué de
la apuesta por la Economía Social tiene su antecedente en el
año 92, cuando seis recién licenciados, cuatro en Derecho y
dos en Económicas, que no disponíamos de capital, decidimos
montar una sociedad que tuviera carácter mercantil y creímos
que la formulación cooperativa se adaptaba precisamente a esas
inquietudes. A la luz de los resultados, entiendo que decantarnos
en aquel entonces por la formulación societaria fue un planteamiento
acertado.
Una
de las singularidades de sus empresas es que están especializadas
en el desarrollo de servicios integrales a las pymes de la Economía
Social. ¿Qué ventajas comportas para esas empresas el hecho
de que su grupo esté constituido por entidades similares?
Indudablemente.
Comporta la ventaja de que como nos atañe de manera muy directa,
no sólo desde un punto de vista teórico, siempre estamos a la
última hora de lo que pasa en la legislación y la normativa
sobre la Economía Social; esto es, con asistencia a congresos,
a seminarios en la Península, y actualizándonos, qué duda cabe,
lo más posible en todas aquellas vertientes que son claves para
la Economía Social. Es evidente que esto supone una garantía
para aquellas empresas que asesoramos, al tiempo que sabemos
que de esta constante actualización depende definitivamente
nuestro saber hacer en el sector.
En los últimos cuatro años, las empresas de Economía Social
incrementaron en un 25% el volumen de asalariados, frente a
las sociedades ordinarias, que lo hicieron en un 3,4%. ¿Encuentra
coincidencia entre estos datos y el hecho de que cada vez sea
más frecuente la presencia de las empresas de ES en sectores
la tecnología y los nuevos sistemas productivos permiten poner
en marcha organizaciones ágiles, competitivas y flexibles?
La
Economía Social tiene una ventaja con respecto al resto de las
formulaciones empresariales. Fundamentalmente, la constitución
de una empresa de ES requiere muy poco capital; de hecho, según
la Ley, no es preciso un desembolso mínimo, realmente lo que
necesita es mano de obra. En este momento, y según sostiene
un amigo nuestro que es catedrático de la Complutense, hay mucho
trabajo y muy poco empleo. Y es verdad. Los servicios de proximidad,
sustentados en una sociedad de la información, permiten ofrecer
muchos al entorno en que uno se mueven, pero no hay nadie que
contrate para que se presten esos servicios. Hay que detectar
esas necesidades, los nuevos "yacimientos de empleo",
y ofertar un servicio a empresas que son capaces de contratarlos
y, por lo tanto, de generar una economía. Esta afirmación se
sostiene y argumenta, en el caso de la Economía Social, en que
lo único que se necesita para poner en marcha una empresa de
trabajo asociado es el capital humano, el personal cualificado.
Por ejemplo, nosotros hemos montado una empresa de comercio
electrónico y lo único que nos ha hecho falta ha sido una máquina,
un mínimo soporte de oficina –porque es necesaria para instalar
el aparato- y poco más. Sin embargo, hablamos de tecnología
de vanguardia, sistemas innovadores, que sólo empezar a funcionar
muestran perfiles de rentabilidad muy interesantes. Claro está,
sí es requisito indispensable la alta cualificación del personal
que la maneja. Pero cerrando el círculo de la pregunta, es absolutamente
cierto que la ES permite que en momentos de "vacas flacas",
nos apretemos el cinturón, aguantemos el empuje de la adversidad
basándose en esfuerzo y en ocasiones de salarios bajos, con
la perspectiva de capitalizar la empresa y poder disponer de
una estructura financiera y de gestión en condiciones competitivas.
El alto valor, la sinergia que crea saberse dueño de una sociedad
participativa, otorgan al capital humano en las empresas de
ES el papel relevante y definitivo frente a cualquier otra formulación.
En cuanto se nota que hay un descenso significativo en una empresa
de ES, es relativamente fácil acomodar los gastos en materia
de personal, con lo que se consigue una agilidad de recursos
que difícilmente pueden plantearse otro tipo de entidades. Precisamente,
esta disponibilidad al esfuerzo colectivo compartido nos ha
permitido competir en el mercado con firmas muy poderosas en
capitales, con magníficas instalaciones, a quienes hemos ganado
la partida mediante ese esfuerzo solidario, de "ajuste"
al máximo que tal vez ellas no se podían permitir por razones
de tipo laboral, que en muchísimas ocasiones son determinantes
a la hora de afilar precios.
En
la ES, por lo tanto, el apartado del personal cobra una especial
relevancia.
Cierto.
En todas las empresas, su personal es el mayor activo. Pero
en las de ES, se revela como la clave sobre la que se sustenta
su capacidad para permanecer y competir en el mercado. Máxime
en Canarias, donde el desarrollo del sector servicios es tan
grande, por lo que el personal es el motor de la economía; ofertar
mejor el servicio en cuestión es el "quid", y eso
sólo lo pueden hacer las personas: la cualificación y la entrega
de quienes forman las empresas; de ahí que en una formulación
de trabajo asociado este parámetro sea la mejor y más valiosa
garantía.
De
todas formas, la buena gestión es una de las claves que permite
la consolidación de las empresas de ES. ¿Cree que estas formulaciones
societarias han entendido la necesidad de optimizar sus estrategias
y recursos?
Las
empresas de economía social tienen, desde mi perspectiva, dos
anclajes básicos que deben tener muy presentes. Por un lado
es innegable que la buena gestión es uno de ellos. Si no se
dispone de estrategias precisas y concienzudas, capaces de vislumbrar
hacia dónde va el mercado, si no se gestiona con la suficiente
profesionalidad los recursos, el fracaso estará a la vuelta
de la esquina. Pero entiendo que existe otro "handicap"
para las empresas de ES, de igual o mayor relevancia, que es
el acceso al mercado de capitales. Es dificilísimo para este
tipo de empresas entrar en un proceso de crecimiento o consolidación
sin disponer de líneas crediticias que les permitan un nivel
de competitividad similar al resto de sociedades mercantiles.
Desde
hace años, usted compagina su labor como consultor de empresas
con la de asesor de asociaciones de la economía social. ¿Cuáles
cree que son los principales retos a los que actualmente se
enfrenta el sector de la economía social en Canarias?
El
principal reto pasa por aglutinar las voces que hay en la economía
social para que sólo haya un interlocutor válido. Ese es el
más importante que nos ocupa en la actualidad. Desde ASESCAN
se apuesta claramente por esta estrategia, por consolidarnos
ante cualquier foro con una sola voz. Si se consigue este objetivo,
casi todo lo demás vendrá de manera natural, porque está casi
todo hecho.
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