|

José Miguel Martín,
gerente de la Fundación Canarias Atlántico de Estudios Laborales
(Funcael) por la provincia de Santa Cruz de Tenerife, apunta
que el proyecto de la Fundación no se entiende sin comprender
que surge de la Intersindical Canaria, por lo que se apuesta
por un modelo horizontal de relaciones laborales, eje donde
se sostiene precisamente la apuesta por fomentar empresas de
economía social (ES) donde la solvencia en la gestión, la formación
de sus trabajadores y la competitividad sean los parámetros
desde los que las fórmulas de trabajo asociado se preparen para
crear relaciones estables en un mercado difícil que supondrá
un reto para aquellos trabajadores que encuentran en esta iniciativas
la expresión inequívoca de un prometedor futuro, más justo y
solidario, sin desatender, por ello, la necesaria competencia
profesional, clave del saber hacer de esta Fundación.
Tembleque producciones NTRE los fines de su Fundación
se encuentra el fomento del empleo a través de empresas de economía
social (ES). ¿Qué criterios, relacionados con la composición
o el funcionamiento de estas sociedades, los han llevado a establecer
esta prioridad? Nosotros, desde 1996, establecemos un proyecto
a través de Intersindical Canaria, cuyos fines parten de una
disposición de las relaciones laborales lo más horizontales
posibles, la distribución equitativa y justa de la riqueza;
además de entender que entre las fórmulas societarias que nos
permite las leyes, las que responden de manera más eficiente
al modelo que planteamos son las sociedades cooperativas y las
sociedades anónimas laborales. Existe un trasfondo ideológico
en nuestras preferencias, y es evidente. Pretendemos eliminar
el patrón clásico de relaciones laborales, sustituyéndolo por
la horizontalidad, la participación efectiva del trabajador
en la sociedad y donde la gestión democrática sean las claves
de las mismas. Se trata de crear, sin hacernos demasiadas ilusiones
y con los pies en la tierra, un contrapunto a los oligopolios
y a la concentración de capitales, a través, precisamente, del
apoyo a pequeñas y medianas empresas. Existen segmentos del
mercado en donde otras entidades tienen dificultades para acceder
a ellos, yacimientos de empleo donde precisamente las empresas
de economía social, por su naturaleza, pueden ganarles la partida
a las tradicionales. Por ejemplo, en el subsector de las pequeñas
reformas en la construcción, las constructoras de corte clásico
no dan una respuesta eficaz al mercado, no les interesa; mientras
que uno de nuestros cursos está precisamente destinado a cualificar
profesionalmente a este segmento de trabajadores para que aborden
las tareas de este tipo con una calidad óptima. Desde la eliminación
de barreras arquitectónicas hasta las pequeñas reformas, que
si bien para las grandes o medianas constructoras son deficitarias,
para las formulaciones societarias representan, precisamente,
su fuente de riqueza. Pretendemos eliminar la figura del “amateurismo”
en el campo específico de la reforma en la construcción, dotando
a los trabajadores que operan en este subsector de una cualificación
profesional adecuada. A raíz de un proyecto formativo -la Escuela
Taller y Servicios de Necesidades Sociales-, su Fundación ha
previsto la constitución de diversas cooperativas. ¿Qué factores
han determinado su puesta en marcha y cuál es el perfil de los
futuros socios-trabajadores de estas empresas de economía social?
La idea nace de la detección de carencias en los dos campos
que abarca la escuela-taller: la atención domiciliaria, como
uno de los campos señalados en el Libro Blanco del Empleo de
la UE, como uno de los problemas a cubrir tras la incorporación
de la mujer al mercado laboral y el vacío social que esto evidentemente
ha generado, un mercado que no sólo genera trabajo, sino empleo.
La sociedad canaria, aunque no es una de las más viejas, tampoco
escapa a esta dinámica, y cada vez los servicios de atención
domiciliaria son más requeridos. El que la cooperativa nazca
de una escuela-taller marca las posibilidades y perfil de los
socios cooperativistas, ya que son jóvenes desempleados, con
una formación relativamente baja -muchos de ellos sin acabar
los estudios-, por lo que el título que les facilitará la escuela-taller
los habilitará para desarrollar su tarea perfectamente aunque
no dispongan de otra formación complementaria. Pretendemos,
además, que los profesores sigan vinculados al proceso de desarrollo
de estas iniciativas empresariales. El perfil de los alumnos
y futuros socios cooperativistas no presenta demasiadas diferencias,
bien en Atención Domiciliaria o en Mantenedor y Rehabilitador
de Edificios. Y tanto una especialidad como otra presenta la
novedad de que no son todas mujeres los alumnos de Atención
Domiciliaria, y no son todos hombres los de la segunda. La promoción
de las empresas de economía social, fundamentalmente a través
de acciones formativas para desempleados, ha sido una constante
entre las organizaciones sindicales. ¿Qué otros tipos de
acciones contempla desarrollar su Fundación para que estas fórmulas
societarias no sean únicamente consideradas como respuestas
coyunturales al desempleo? Hasta ahora hemos venido desarrollando
actividades de formación que no tenían una continuidad, cursos
de formación ocupacional sin la posibilidad de llevar un seguimiento
sobre el rendimiento que han tenido en la generación de empleo.
En el caso de la escuela-taller, el que nos ocupa en la actualidad,
lo primero que destaca es que hemos mancomunado una serie de
servicios con otras fundaciones, pero no olvidemos que de momento
es un proyecto pionero que está empezando a dar sus frutos ahora
y que aún le falta mucho camino por recorrer. Hemos impartidos
algunos módulos en colaboración con estas otras fundaciones
que han tenido que ver con la formación para el empleo, el autoempleo,
etc. Pero la primera experiencia práctica ha sido ésta. Entre
los propios fines de la Fundación, tenemos claro que la economía
social es un modelo a fomentar y con capacidad de futuro, pero
también disponemos de datos que nos confirman que estas formulaciones
societarias no representan más que el 3 ó 4 por ciento de la
riqueza de los países en donde su implantación es mayor (Estados
Unidos, Alemania, etc.). Uno de los problemas es que la sociedad
no reconoce el espíritu empresarial de un trabajador que, desde
el desempleo, es capaz de formular su propia empresa y hacerse
su hueco en el mercado, de ahí que la Fundación esté apoyando
este tipo de iniciativas, con la confianza de que este puede
ser un segmento que, a medio o largo, no sólo sea rentable en
el tejido productivo de las Islas, sino además un ejemplo desde
el punto de vista social que se constituya como un ente o interlocutor
ante las instituciones; de ahí la necesidad de la puesta en
común de todas estas experiencias societarias para que sean
una sola voz ante la administración, los propios sindicatos,
lo que constituye el fin primordial de la Fundación. Las empresas
de economía social se caracterizan, entre otras particularidades,
porque son capaces de llegar donde las empresas de corte clásico
no lo hacen y por la eficiencia, la calidad y la prontitud en
los servicios que prestan. Al socaire de experiencias mayores,
las empresas de este corte pueden vivir con comodidad, a la
vez que se deja de ser el empleado de esas estructuras mayores
para pasar a constituirse en dueños de su trabajo. Sin duda
es un modelo que tiende a la horizontalidad. En Canarias, y
a diferencia de otros tipos de empresas del sector, el asociacionismo
de las de trabajo asociado continúa siendo débil. ¿A qué
causas cree que es debida esta situación? Si se contempla
que España está bastante “verde” en este tipo de experiencias,
probablemente Canarias -con la excepción de Salcai-, las empresas
de economía social han estado caracterizadas por su discontinuidad,
su corta duración y por la inexperiencia. Es cierto que hasta
hace poco tampoco había existido un apoyo decidido por parte
de las instituciones a la creación de este tipo de sociedades.
Junto a esto, seguro que también subyace la necesidad de un
cambio de mentalidad, un salto cualitativo que abandone el acomodo
de pretender ser todos funcionarios -aunque es entendible, pero
cada vez menos posible- y se debiera adaptarse al nuevo escenario,
marcado fundamentalmente por el sector servicios, lo que en
sí mismo no debe constituir una traba. La economía en Canarias
es excesivamente dependiente y se está pendiente de los vaivenes,
lo que hace presagiar que en pocos años habrá un cúmulo importante
de pequeñas y medianas empresas de corte cooperativo, concretamente
en el subsector servicios, pero se deberá tener muy presentes
que serán las más perjudicadas ante una virtual recuperación
del sector turístico en el Mediterráneo. Habría que crear un
“escudo protector” que no permitiera que ante esta posibilidad
las formulaciones societarias cayeran en picado. Es absolutamente
necesario un interlocutor, una sola voz que defienda y prevea
las dificultades y oportunidades, con capacidad de crear redes
entre las diferentes cooperativas. Somos muchísimas experiencias
aisladas y no acabamos de constituir un auténtico sector, lo
que representaría en determinados casos rentabilizar las empresas
de economía social a través de mancomunar servicios y, por lo
tanto, abaratar costes y situarnos en el mercado con mayores
posibilidades de competitividad.
Quince semanas y un epílogo
ASESCAN tiene entre sus objetivos fundacionales
la difusión por cualquier medio de la economía social y de sus
empresas, conscientes del desconocimiento y la atomización que
afecta a nuestro colectivo y, asimismo, propiciar el encuentro
entre aquéllas. Por ello, nuestra organización apuesta decididamente
por el diseño de acciones como Tenerife en la Economía Social,
con el único fin de acercar a la sociedad en general y a sus
propios agentes las distintas opciones empresariales de la Economía
Social en la Provincia, sus resultados, su problemática y las
perspectivas que se abren para sus emprendedores. Desde ASESCAN
nos felicitamos del trabajo realizado por nuestros colaboradores
y del resultado final del proyecto, habiendo cumplido el objetivo
inicial de difusión, pues hemos constatado que el mismo ha tenido
un seguimiento superior al esperado y, por otra parte, ha supuesto
en la práctica un espacio de y para la Economía Social, habiendo
actuado de acicate para el contacto y el encuentro entre las
propias empresas, que es como se ha dicho, un objetivo fundacional
de nuestra Asociación.
|