
"La formación
de nuestros trabajadores es específica para cada tarea que
se realiza
En el
año 1987, un grupo de 12 mujeres que buscaban empleo se plantearon
abordar tareas que tuvieran que ver directamente con lo que
mejor sabían hacer. Así surge Mararía, una cooperativa de
ayuda a domicilio donde la palabra empresa ha ido calando
poco a poco hasta convertirse en la referencia de partida.
Prestar un servicio de calidad particularizado a cada beneficiario
es su lema, a lo que se suma el trato humano y la sensibilidad
que reciben los usuarios, premisas que unidas a la decidida
apuesta por una gestión cada vez más certera de sus recursos
y posibilidades sitúan a Mararía en la vanguardia del sector
y suponen para la Economía Social de la Isla y el Archipiélago
un referente de cómo el cooperativismo puede detectar y dar
respuesta a demandas específicas y novedosas del mercado.
PRISCILA
RODRÍGUEZ, en representación de Mararía, analiza para Tenerife
en la Economía Social la evolución de esta empresa de
trabajo cooperativo y del sector de la ayuda a domicilio,
desvelando también cuáles son y han sido las claves de un
éxito empresarial basado en la calidad de sus servicios, la
profesionalidad de sus trabajadoras y la permanente formación
y adaptación a las nuevas exigencias del mercado.
Constituida
hace más de doce años, Mararía es una cooperativa de ayuda
a domicilio que viene desarrollando sus servicios de alto
valor social en todo el ámbito insular de Tenerife. ¿Por qué
surge esta empresa y qué proporciona a colectivos tan relevantes
como el de la tercera edad, el de los discapacitados, etc.?
Desde
que la mujer se sube al carro laboral, se crea una especie
de vacío social y familiar en la atención de los miembros
que presentaban alguna dificultad o minusvalía en los hogares.
Esa realidad, por un lado, y la necesidad que también teníamos
de encontrar empleo fueron las dos circunstancias que nos
llevaron a un grupo de doce mujeres a prestar de manera profesional
unos servicios que culturalmente siempre había desempeñado
la mujer. Sin embargo, aunque siempre habíamos trabajado en
nuestras respectivas casas, jamás habíamos cotizado, lo que
nos situaban en el escalón más débil de la sociedad. Pero
gracias a iniciativas formuladas desde los colectivos de mujeres,
se dieron los primeros pasos en el terreno de la formación
y cualificación profesional en la ayuda a domicilio. En realidad
se buscaba una salida de trabajo. Al principio trabajábamos
para lo que era el Inserso, con las naturales dificultades
que suponía abrir un nuevo yacimiento de empleo, nada tradicional
desde el punto de vista de su profesionalización. Y lo cierto
es que no fue nada fácil. Pero centrándome en la segunda parte
de la pregunta, lo que pretendemos es que se cumplan las directrices
del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), ya que entendemos
que lo básico que persigue esta política asistencial es que
las personas se mantengan el mayor tiempo posible en su entorno
familiar y que, por lo tanto,o la escasa movilidad del usuario,
camas muy bajas, etc.) y, por lo tanto, hay que saber cómo
mover al beneficiario y cómo enseñarle a aumentar su autonomía
de movimientos, en el caso de que sea factible, claro.
Siendo
los objetivos de Mararía de carácter asistencial, preventivo
y de rehabilitación, ¿cómo es valorada por las administraciones
públicas la existencia de este tipo de empresas en la ejecución
de las Políticas Sociales?
Yo
creo que bastante bien, por el momento. Bueno, echamos en
falta, a lo mejor, un poco más de apoyo a las iniciativas
que surgen de la Economía Social. No pretendemos que nos lo
pongan más fácil que a nadie, pero sí que nos ayuden un poquito.
De todas formas, la Administración no es una persona, pero
sí que puedo decir que cada vez existe mayor sensibilidad
hacía el sector. Pero no nos olvidemos de que Mararía es una
empresa y como tal debe responder tanto a sus usuarios como
a los compromisos que adquiere con entidades crediticias,
Hacienda, etc. Sabemos que las Instituciones públicas tienen
como norma el pago a lo tres meses, y con eso contamos, las
dificultades comienzan cuando pasan los tres meses y se deben
satisfacer ante terceros el abono de cantidades que aún no
hemos percibido.Quizás ese es el único "pero" que
pediría que se tratara de solucionar por parte de las administraciones
públicas. Pero es cierto que, aunque se pueda mejorar más,
tanto los ayuntamientos de Santa cruz como de La Laguna han
mejorado muchísimo y percibimos una disposición a facilitar
las cosas y una gestión más adecuada.
Por
último, ¿cuál es la relación de Mararía con otras empresas
de la Economía Social? ¿Qué opinión le merece la existencia
de asociaciones dedicadas a la defensa de sus intereses comunes?
A
parte de la relación personal que existe con determinadas
empresas de economía social, tengo que reconocer que la vulnerabilidad
de este tipo de empresas radica precisamente en la falta de
coordinación entre nosotros mismos. Por ejemplo, ante la competencia
externa, las empresas del sector deberíamos estar más unidas
para poder hacer frente a la misma con garantías de éxito.
La máxima de que "la unión hace la fuerza" es absolutamente
cierta. Esa unidad sin duda nos situaría en condiciones más
favorables, incluso a la hora de generar empleo. Démonos cuenta
de que en la actualidad Mararía dispone de más de 120 auxiliares
de ayuda a domicilio y lo que pretendemos es que de la misma
manera que ofrecemos un servicio de calidad a nuestros usuarios,
que nuestra creación de empleo no sea en precario, y para
lograr esos objetivos la coordinación con otras empresas de
economía social nos posibilitaría un mercado más estable y,
por lo tanto, también unas prestaciones laborales cada vez
más adecuadas. El asociacionismo es una herramienta eficaz
que supone, además, un valor añadido que abre nuevas e interesantes
perspectivas de futuro.no se una a las dificultades o discapacidades
físicas el desarraigo de su núcleo de convivencia más próximo,
osea, su familia. Pero tiene que quedar claro que no pretendemos,
en ningún momento, suplir a la familia, sino ayudarla, servir
de apoyo y aumentar la calidad de vida. Tareas tan simples
y sencillas como ayudar a los usuarios de estos servicios
a realizar la compra, por ejemplo, suponen de inmediato un
nivel de independencia satisfactorio que, sin duda, elevan
las ganas de vivir.
Desde
el marco específico de los Servicios Sociales Comunitarios,
¿qué papel juegan empresas como Mararía en el desarrollo de
esa red?
Supongo
que lo primero que se detecta es que surgen como respuesta
a una demanda social que de alguna manera no estaba satisfecha.
Pero, además, en el terreno de los Servicios Sociales, las
fórmulas societarias de tipo cooperativo presentan una flexibilidad
empresarial que nos permite conjugar tanto la profesionalidad
de los servicios como el exquisito trato humano que debe dispensarse
a los usuarios. En el trabajo asociado la máxima debe ser
la calidad y la gestión adecuadas, unidas a la versatilidad
que propicia una organización más horizontal del trabajo.
Esto significa un alto valor y capacidad para adaptarnos a
las exigencias de un sector cambiante y que revela, día a
día, nuevas necesidades que entendemos que sólo desde la constante
adecuación y formación profesional pueden abordarse sin perder
los referentes de servicio y utilidad públicos que sin duda
alguna tienen.
Un
dato relevante de la estructura organizativa y funcional de
Mararía es que todos sus profesionales reciben formación y
reciclaje de forma integral y permanente. ¿En qué medida repercute,
entre los destinatarios de los servicios, la formación de
sus recursos humanos?
Es básico. No
entendemos la prestación de un servicio si no es de calidad.
No nos conformamos con cumplir, a pesar de las dificultades
con que podamos encontrarnos; nuestro reto es elevar constantemente
la calidad de nuestros servicios. Apoyamos decidídamente a
nuestro personal para que pueda acometer sus funciones con
los medios adecuados, con la formación específica que requiera,
pero, a la mismavez, somos extremadamente exigentes con la
calidad de las tareas que desempeñamos. No puede ser de otra
manera, ya que tratamos con personas y se merecen y tienen
derecho a lo mejor que podamos darles. Constantemente existen
cursos de reciclaje, tanto internos como externos. Buscamos
lo último que aparece en atención a la tercera edad, discapacitados,
etc., pero además, debemos movernos con los tiempos y nuestro
personal se prepara para el futuro para iniciativas como residencias
de día, pisos tutelados,. residencias compartidas...o nuevas
tipologías de servicios que nos están surgiendo como el Alzheimer
y otras discapacidades. Pero también tratamos de abordar y
nos preparamos con profesionales cualificados en áreas como
la potenciación de habilidades sociales y en cómo tratar cada
vez de una manera más adecuada a nuestros mayores, por ejemplo.
En definitiva, la calidad de nuestros servicios radica en
una formación general de los trabajadores y en otra específica
para cada uno de los servicios que desempeñamos. Cada atención
requiere un trato personalizado y para ella se prepara de
manera particular el personal que se designa al efecto. Tengamos
en cuenta que no todas las viviendas presentan
las mismas características (aseos inadecuados para la minusvalía
o la escasa movilidad
del usuario, camas muy bajas, etc.) y, por lo tanto, hay que
saber cómo mover al beneficiario y cómo enseñarle a aumentar
su autonomía de movimientos, en el caso de que sea factible,
claro.
Siendo
los objetivos de Mararía de carácter asistencial, preventivo
y de rehabilitación, ¿cómo es valorada por las administraciones
públicas la existencia de este tipo de empresas en la ejecución
de las Políticas Sociales?
Yo creo
que bastante bien, por el momento. Bueno, echamos en falta,
a lo mejor, un poco más de apoyo a las iniciativas que surgen
de la Economía Social. No pretendemos que nos lo pongan más
fácil que a nadie, pero sí que nos ayuden un poquito. De todas
formas, la Administración no es una persona, pero sí que puedo
decir que cada vez existe mayor sensibilidad hacía el sector.
Pero no nos olvidemos de que Mararía es una empresa y como
tal debe responder tanto a sus usuarios como a los compromisos
que adquiere con entidades crediticias, Hacienda, etc. Sabemos
que las Instituciones públicas tienen como norma el pago a
lo tres meses, y con eso contamos, las dificultades comienzan
cuando pasan los tres meses y se deben satisfacer ante terceros
el abono de cantidades que aún no hemos percibido.
Quizás ese es el único "pero"
que pediría que se tratara de solucionar por parte de las
administraciones públicas. Pero es cierto que, aunque se pueda
mejorar más, tanto los ayuntamientos de Santa cruz como de
La Laguna han mejorado muchísimo y percibimos una disposición
a facilitar las cosas y una gestión más adecuada.
Por
último, ¿cuál es la relación de Mararía con otras empresas
de la Economía Social? ¿Qué opinión le merece la existencia
de asociaciones dedicadas a la defensa de sus intereses comunes?
A parte de la
relación personal que existe con determinadas empresas de
economía social, tengo que reconocer que la vulnerabilidad
de este tipo de empresas radica precisamente en la falta de
coordinación entre nosotros mismos. Por ejemplo, ante la competencia
externa, las empresas del sector deberíamos estar más unidas
para poder hacer frente a la misma con garantías de éxito.
La máxima de que "la unión hace la fuerza" es absolutamente
cierta. Esa unidad sin duda nos situaría en condiciones más
favorables, incluso a la hora de generar empleo. Démonos cuenta
de que en la actualidad Mararía dispone de más de 120 auxiliares
de ayuda a domicilio y lo que pretendemos es que de la misma
manera que ofrecemos un servicio de calidad a nuestros usuarios,
que nuestra creación de empleo no sea en precario, y para
lograr esos objetivos la coordinación con otras empresas de
economía social nos posibilitaría un mercado más estable y,
por lo tanto, también unas prestaciones laborales cada vez
más adecuadas. El asociacionismo es una herramienta eficaz
que supone, además, un valor añadido que abre nuevas e interesantes
perspectivas de futuro.