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MARARÍA, AYUDA A DOMICILIO DE ALTO VALOR HUMANO
Periódico " El Dia " 21-01-2000

TEMBLEQUE PRODUCCIONES

 

 

"La formación de nuestros trabajadores es específica para cada tarea que se realiza

En el año 1987, un grupo de 12 mujeres que buscaban empleo se plantearon abordar tareas que tuvieran que ver directamente con lo que mejor sabían hacer. Así surge Mararía, una cooperativa de ayuda a domicilio donde la palabra empresa ha ido calando poco a poco hasta convertirse en la referencia de partida. Prestar un servicio de calidad particularizado a cada beneficiario es su lema, a lo que se suma el trato humano y la sensibilidad que reciben los usuarios, premisas que unidas a la decidida apuesta por una gestión cada vez más certera de sus recursos y posibilidades sitúan a Mararía en la vanguardia del sector y suponen para la Economía Social de la Isla y el Archipiélago un referente de cómo el cooperativismo puede detectar y dar respuesta a demandas específicas y novedosas del mercado.

PRISCILA RODRÍGUEZ, en representación de Mararía, analiza para Tenerife en la Economía Social la evolución de esta empresa de trabajo cooperativo y del sector de la ayuda a domicilio, desvelando también cuáles son y han sido las claves de un éxito empresarial basado en la calidad de sus servicios, la profesionalidad de sus trabajadoras y la permanente formación y adaptación a las nuevas exigencias del mercado.

Constituida hace más de doce años, Mararía es una cooperativa de ayuda a domicilio que viene desarrollando sus servicios de alto valor social en todo el ámbito insular de Tenerife. ¿Por qué surge esta empresa y qué proporciona a colectivos tan relevantes como el de la tercera edad, el de los discapacitados, etc.?

Desde que la mujer se sube al carro laboral, se crea una especie de vacío social y familiar en la atención de los miembros que presentaban alguna dificultad o minusvalía en los hogares. Esa realidad, por un lado, y la necesidad que también teníamos de encontrar empleo fueron las dos circunstancias que nos llevaron a un grupo de doce mujeres a prestar de manera profesional unos servicios que culturalmente siempre había desempeñado la mujer. Sin embargo, aunque siempre habíamos trabajado en nuestras respectivas casas, jamás habíamos cotizado, lo que nos situaban en el escalón más débil de la sociedad. Pero gracias a iniciativas formuladas desde los colectivos de mujeres, se dieron los primeros pasos en el terreno de la formación y cualificación profesional en la ayuda a domicilio. En realidad se buscaba una salida de trabajo. Al principio trabajábamos para lo que era el Inserso, con las naturales dificultades que suponía abrir un nuevo yacimiento de empleo, nada tradicional desde el punto de vista de su profesionalización. Y lo cierto es que no fue nada fácil. Pero centrándome en la segunda parte de la pregunta, lo que pretendemos es que se cumplan las directrices del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), ya que entendemos que lo básico que persigue esta política asistencial es que las personas se mantengan el mayor tiempo posible en su entorno familiar y que, por lo tanto,o la escasa movilidad del usuario, camas muy bajas, etc.) y, por lo tanto, hay que saber cómo mover al beneficiario y cómo enseñarle a aumentar su autonomía de movimientos, en el caso de que sea factible, claro.

Siendo los objetivos de Mararía de carácter asistencial, preventivo y de rehabilitación, ¿cómo es valorada por las administraciones públicas la existencia de este tipo de empresas en la ejecución de las Políticas Sociales?

Yo creo que bastante bien, por el momento. Bueno, echamos en falta, a lo mejor, un poco más de apoyo a las iniciativas que surgen de la Economía Social. No pretendemos que nos lo pongan más fácil que a nadie, pero sí que nos ayuden un poquito. De todas formas, la Administración no es una persona, pero sí que puedo decir que cada vez existe mayor sensibilidad hacía el sector. Pero no nos olvidemos de que Mararía es una empresa y como tal debe responder tanto a sus usuarios como a los compromisos que adquiere con entidades crediticias, Hacienda, etc. Sabemos que las Instituciones públicas tienen como norma el pago a lo tres meses, y con eso contamos, las dificultades comienzan cuando pasan los tres meses y se deben satisfacer ante terceros el abono de cantidades que aún no hemos percibido.Quizás ese es el único "pero" que pediría que se tratara de solucionar por parte de las administraciones públicas. Pero es cierto que, aunque se pueda mejorar más, tanto los ayuntamientos de Santa cruz como de La Laguna han mejorado muchísimo y percibimos una disposición a facilitar las cosas y una gestión más adecuada.

Por último, ¿cuál es la relación de Mararía con otras empresas de la Economía Social? ¿Qué opinión le merece la existencia de asociaciones dedicadas a la defensa de sus intereses comunes?

A parte de la relación personal que existe con determinadas empresas de economía social, tengo que reconocer que la vulnerabilidad de este tipo de empresas radica precisamente en la falta de coordinación entre nosotros mismos. Por ejemplo, ante la competencia externa, las empresas del sector deberíamos estar más unidas para poder hacer frente a la misma con garantías de éxito. La máxima de que "la unión hace la fuerza" es absolutamente cierta. Esa unidad sin duda nos situaría en condiciones más favorables, incluso a la hora de generar empleo. Démonos cuenta de que en la actualidad Mararía dispone de más de 120 auxiliares de ayuda a domicilio y lo que pretendemos es que de la misma manera que ofrecemos un servicio de calidad a nuestros usuarios, que nuestra creación de empleo no sea en precario, y para lograr esos objetivos la coordinación con otras empresas de economía social nos posibilitaría un mercado más estable y, por lo tanto, también unas prestaciones laborales cada vez más adecuadas. El asociacionismo es una herramienta eficaz que supone, además, un valor añadido que abre nuevas e interesantes perspectivas de futuro.no se una a las dificultades o discapacidades físicas el desarraigo de su núcleo de convivencia más próximo, osea, su familia. Pero tiene que quedar claro que no pretendemos, en ningún momento, suplir a la familia, sino ayudarla, servir de apoyo y aumentar la calidad de vida. Tareas tan simples y sencillas como ayudar a los usuarios de estos servicios a realizar la compra, por ejemplo, suponen de inmediato un nivel de independencia satisfactorio que, sin duda, elevan las ganas de vivir.

Desde el marco específico de los Servicios Sociales Comunitarios, ¿qué papel juegan empresas como Mararía en el desarrollo de esa red?

Supongo que lo primero que se detecta es que surgen como respuesta a una demanda social que de alguna manera no estaba satisfecha. Pero, además, en el terreno de los Servicios Sociales, las fórmulas societarias de tipo cooperativo presentan una flexibilidad empresarial que nos permite conjugar tanto la profesionalidad de los servicios como el exquisito trato humano que debe dispensarse a los usuarios. En el trabajo asociado la máxima debe ser la calidad y la gestión adecuadas, unidas a la versatilidad que propicia una organización más horizontal del trabajo. Esto significa un alto valor y capacidad para adaptarnos a las exigencias de un sector cambiante y que revela, día a día, nuevas necesidades que entendemos que sólo desde la constante adecuación y formación profesional pueden abordarse sin perder los referentes de servicio y utilidad públicos que sin duda alguna tienen.

Un dato relevante de la estructura organizativa y funcional de Mararía es que todos sus profesionales reciben formación y reciclaje de forma integral y permanente. ¿En qué medida repercute, entre los destinatarios de los servicios, la formación de sus recursos humanos?

Es básico. No entendemos la prestación de un servicio si no es de calidad. No nos conformamos con cumplir, a pesar de las dificultades con que podamos encontrarnos; nuestro reto es elevar constantemente la calidad de nuestros servicios. Apoyamos decidídamente a nuestro personal para que pueda acometer sus funciones con los medios adecuados, con la formación específica que requiera, pero, a la mismavez, somos extremadamente exigentes con la calidad de las tareas que desempeñamos. No puede ser de otra manera, ya que tratamos con personas y se merecen y tienen derecho a lo mejor que podamos darles. Constantemente existen cursos de reciclaje, tanto internos como externos. Buscamos lo último que aparece en atención a la tercera edad, discapacitados, etc., pero además, debemos movernos con los tiempos y nuestro personal se prepara para el futuro para iniciativas como residencias de día, pisos tutelados,. residencias compartidas...o nuevas tipologías de servicios que nos están surgiendo como el Alzheimer y otras discapacidades. Pero también tratamos de abordar y nos preparamos con profesionales cualificados en áreas como la potenciación de habilidades sociales y en cómo tratar cada vez de una manera más adecuada a nuestros mayores, por ejemplo. En definitiva, la calidad de nuestros servicios radica en una formación general de los trabajadores y en otra específica para cada uno de los servicios que desempeñamos. Cada atención requiere un trato personalizado y para ella se prepara de manera particular el personal que se designa al efecto. Tengamos en cuenta que no todas las viviendas presentan las mismas características (aseos inadecuados para la minusvalía o la escasa movilidad del usuario, camas muy bajas, etc.) y, por lo tanto, hay que saber cómo mover al beneficiario y cómo enseñarle a aumentar su autonomía de movimientos, en el caso de que sea factible, claro.

Siendo los objetivos de Mararía de carácter asistencial, preventivo y de rehabilitación, ¿cómo es valorada por las administraciones públicas la existencia de este tipo de empresas en la ejecución de las Políticas Sociales?

Yo creo que bastante bien, por el momento. Bueno, echamos en falta, a lo mejor, un poco más de apoyo a las iniciativas que surgen de la Economía Social. No pretendemos que nos lo pongan más fácil que a nadie, pero sí que nos ayuden un poquito. De todas formas, la Administración no es una persona, pero sí que puedo decir que cada vez existe mayor sensibilidad hacía el sector. Pero no nos olvidemos de que Mararía es una empresa y como tal debe responder tanto a sus usuarios como a los compromisos que adquiere con entidades crediticias, Hacienda, etc. Sabemos que las Instituciones públicas tienen como norma el pago a lo tres meses, y con eso contamos, las dificultades comienzan cuando pasan los tres meses y se deben satisfacer ante terceros el abono de cantidades que aún no hemos percibido. Quizás ese es el único "pero" que pediría que se tratara de solucionar por parte de las administraciones públicas. Pero es cierto que, aunque se pueda mejorar más, tanto los ayuntamientos de Santa cruz como de La Laguna han mejorado muchísimo y percibimos una disposición a facilitar las cosas y una gestión más adecuada.

Por último, ¿cuál es la relación de Mararía con otras empresas de la Economía Social? ¿Qué opinión le merece la existencia de asociaciones dedicadas a la defensa de sus intereses comunes?

A parte de la relación personal que existe con determinadas empresas de economía social, tengo que reconocer que la vulnerabilidad de este tipo de empresas radica precisamente en la falta de coordinación entre nosotros mismos. Por ejemplo, ante la competencia externa, las empresas del sector deberíamos estar más unidas para poder hacer frente a la misma con garantías de éxito. La máxima de que "la unión hace la fuerza" es absolutamente cierta. Esa unidad sin duda nos situaría en condiciones más favorables, incluso a la hora de generar empleo. Démonos cuenta de que en la actualidad Mararía dispone de más de 120 auxiliares de ayuda a domicilio y lo que pretendemos es que de la misma manera que ofrecemos un servicio de calidad a nuestros usuarios, que nuestra creación de empleo no sea en precario, y para lograr esos objetivos la coordinación con otras empresas de economía social nos posibilitaría un mercado más estable y, por lo tanto, también unas prestaciones laborales cada vez más adecuadas. El asociacionismo es una herramienta eficaz que supone, además, un valor añadido que abre nuevas e interesantes perspectivas de futuro.


 

Desde su constitución, en 1987, Mararía se ha ido consolidando como empresa de trabajo asociado, competitiva y de utilidad social, a la vez que ampliaba, hasta cubrir la totalidad del ámbito geográfico de la isla de Tenerife, su capacidad de interacción y de disponibilidad operativa en la atención a domicilio para personas mayores y otros colectivos. En la actualidad, cuenta con un equipo interdisciplinar, formado por psicólogos, trabajadores sociales, sociólogos y más de 120 auxiliares expertos en Ayuda Domicilio, capaz de atender las necesidades de sus casi 800 usuarios.

La prestación de dichos servicios, de carácter preventivo y rehabilitador, se extiende y desarrolla en Canarias, en los años 80, como respuesta a las fuertes transformaciones sociales, pero también con la finalidad de prestar, en su propio medio, atenciones de índole doméstica, personal o psicosocial a individuos y/o familias que lo precisen.

En este contexto, el funcionamiento de Mararía como empresa privada ha posibilitado, a través de acciones concertadas con diversas administraciones, el desarrollo de un sistema eficaz de cooperación, para la extensión de un servicio público -la Ayuda a Domicilio-, que, en las próximas décadas, continuará experimentando un crecimiento espectacular.

La doble apuesta que, desde sus inicios, viene manteniendo Mararía por renovar permanentemente su saber hacer y por adaptarse a las nuevas y cambiantes necesidades sociales, es, además, un claro ejemplo de proyecto empresarial comprometido con la generación de empleo al servicio de la comunidad.

 

 


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